jueves, 16 de agosto de 2007

Canal 3, de la soberbia a la irresponsabilidad

La ausencia de legisladores opositores ante la visita del director de Canal 3, Miguel Solé, abre un espacio interesante para reflexionar acerca del ámbito donde consideran que deben plantear los debates y, ya que estamos, sobre la valoración que hacen sobre la institución democrática que representan los órganos legislativos.

"Con fascistas no hablo" se excusó esta mañana Juan Carlos Scovenna en un reportaje radial, agregando más adelante que "la empresa no importa, lo que importa es la política comunicacional del gobierno provincial", y cuestionando la ausencia opositora en la principal pantalla oficialista.

Tal vez los asesores y auxiliares con que cuentan los bloques opositores debieran alertar a sus jefes que "la empresa sí importa", porque la pretensión del gobierno provincial de transformar al Canal 3 merece una y varias reuniones para interiorizarse acerca del destino que tendrá la emisora, una de las pocas que sobrevivió a la fiebre privatizadora de los 90.

"La empresa sí importa", porque de ella dependen más de un centenar de trabajadores, y sus familias, en forma directa y otro tanto en forma indirecta.

"La empresa sí importa", porque habrá que ver si está previsto el espacio necesario para producciones locales, y no transformarse en una repetidora de canales porteños.

"La empresa sí importa", porque la totalidad de los pampeanos aportan, a través de sus impuestos, para el mantenimiento de la emisora y tienen derecho a que sus "representantes" se interesen.

No es un secreto que los gobiernos dictatoriales las primeras puertas que clausuran son la del Congreso, las Legislaturas y los Concejos Deliberantes. Es deducible por lo tanto el valor democrático que tienen estos lugares, entre otros aspectos, por el ámbito de expresión que representan.


De un tiempo a esta parte los partidos que componen la oposición legislativa han tomado por costumbre ausentarse del recinto y de las comisiones cuando consideran que hay temas impuestos o difíciles de torcer en cuanto a su destino. Es así que se han ausentado en el tratamiento del presupuesto (vaya ley!), discursos de apertura a cargo de gobernadores, llegaron hasta rechazar presidir cualquier comisión durante la gestión anterior.

Es allí donde deben expresarse y lucirse. Es allí, en la Cámara de Diputados donde deben debatir y exponer sus ideas. Es allí, generando y aprobando o rechazando leyes, pero con verdadero fundamento, en donde deben ganarse el voto popular.

No es en el centimetraje de los diarios, ni en los minutos radiales o televisivos, en que los medirá el electorado.
Las políticas comunicacionales del gobierno también importan, pero no es en los medios donde deben debatirlas prioritariamente. Los medios brindan un lugar para los que no tienen un lugar donde ser escuchados, pero no es el caso de los diputados que sí tienen uno.

También es de utilidad recordarles a algunos legisladores que deben y tienen que hablar con los "fascistas", los "progresistas", los "cultos", los "ignorantes", los "sabiondos", en fin... con todos. Para eso estamos en democracia, caso contrario caerían en los mismos vicios que critican.

Como se verá no alcanza con la falta de humildad de Solé, que bastante falta le hará, para negarse al debate o, lo que es peor, negarse a demostrar interés por una institución, Canal 3, que es de todos los pampeanos.


Valga recordarles que tanto a ellos como a los oficialistas el pueblo les ha dado un mandato. El de ellos es el de contralor de la mayoría circunstancial. Tan circunstancial que algún día podrían estar ellos del lado del mostrador del oficialismo.

Claro que para que esto suceda deben demostrar que están a la altura de las circunstancias, sobre todo en cuanto a su capacidad de gestión, y hasta el momento no lo demuestran.
Adrián Medina