domingo, 26 de agosto de 2007

Temblor a la vista




San Juan era una fiesta. River jugaba por primera vez en esa provincia y nadie se lo quería perder. Las entradas estaban agotadas desde hace ya varios días, y esta tarde en el estadio no entraba un alfiler más. San Martín había tenido un arranque prometedor en el Apertura, pero después sufrió dos derrotas de las previsibles, ante San Lorenzo y Boca. El presente millonario tampoco es de lo mejor. Jugó apenas dos partidos y empató ambos. El local salió como una tromba a comerse al equipo de Daniel Passarella. No habían pasado ni siquiera cinco minutos que ya Juan Ojeda tuvo trabajo. Primero ganó en el área Luis Tonelotto, y después Sebastián Brusco anticipó a Nicolás Sánchez y su cabezazo se fue por arriba del travesaño. El camino estaba claro: los centros podían ser la estrategia para abrir el marcador para los de Teté Quiroz. Se sabía, a los de la Banda se les complica mucho en ese rubro. Pero River también quería tomar protagonismo. Arrancó a toda velocidad Mauro Rosales, encontró a Radamel Falcao que le devolvió una buena pared y el ex delantero de Newell's definió de zurda ante la salida de César Monasterio, que llegó a sacarla con los pies. En el rebote, el colombiano remató y el arquero se lució una vez más. El campo de juego no estaba en buenas condiciones, como en aquel encuentro con San Lorenzo en la segunda fecha. Por eso, no era fácil controlar la pelota, que llegaba a los pies a los saltitos. Ojeda salió rápido de contragolpe para Paulo Ferrari, el defensor combinó con Ariel Ortega y después le pegó en la puerta del área. Otra llegada de River que fue resuelta por el uno de los sanjuaninos. El trabajo defensivo era prolijo de los locales. Al Burrito, estandarte millonario en este comienzo del Apertura, lo marcaban de cerca y no lo dejaban mover con comodidad. Igual, el jujeño se las ingeniaba para complicar a sus rivales. Puso un centro con categoría a Falcao, él la controló y se la pasó a Belluschi, que no dudó y con un zurdazo sin dejarla picar casi abre el marcador, si no hubiera sido por la excelente reacción de Monasterio que la descolgó del ángulo.Belluschi arrancaba por la izquierda, aunque aparecía también por el medio y eso mareaba a los defensores. Lo dejaron venir y el capitán apuntó abajo a la izquierda y se fue rozando el palo. Respondió el local con la misma fórmula: centro de Facundo Torres y cabezazo de Tonelotto. Esta vez fue a las manos del arquero de River. El primer tiempo no daba descanso, y Falcao tuvo la suya con un derechazo y Monasterio volvió a sacarla. El mismo delantero millonario, pero esta vez en su área, la tocó con la mano y Federico Beligoy no dudó: penal para el Santo. La jugada fue dudosa, y el colombiano salta con el brazo extendido para evitar un centro de Pacheco. Para el árbitro fue claro. La chance inmejorable era para el goleador sanjuanino. Fuerte, pero poco esquinado fue el remate, Ojeda esperó y la desvió con los pies. En tres partidos, el ex de Central que llegó a reemplazar a Juan Pablo Carrizo, ya se pone a los hinchas en el bolsillo.El complemento arrancó de la misma manera, con un conjunto local que buscó de entrada. El recién ingresado Sebastián Malandra presionó, recuperó la pelota y habilitó a Tonelotto en el área. Todo fue invalidado por que el juez de línea marcó off side. La velocidad y el dinamismo no fueron similares a lo que se vio en la primera etapa. El cansancio se empezó a notar en los hombres de Passarella, que jugaron el jueves contra Gimnasia de Jujuy uno de los encuentros postergados. Por esta razón, el técnico movió rápido el banco. Mandó a la cancha al chileno Alexis Sánchez por Rosales y a Augusto Fernández por Ortega. Después de las críticas por el sistema táctico sin enganche, el DT no cometió el mismo error. Lo paró a Belluschi en la posición del Burrito.La primera para el visitante fue de Tuzzio, con un zurdazo que tapó Monasterio, una vez más. En el rebote, el defensor tiró el centro y Nicolás Sánchez la mandó muy arriba del travesaño. River trató de salir desde abajo, pero Villagra cometió un error infantil y casi termina en gol de San Martín. La definió Herrera y la pelota se incrustó en el palo izquierdo. Después del asedio de los del Kaiser, el Santo empezó a tener el control. Un tiro libre en la puerta del área para los de Quiroz. Brusco, el ejecutor, como en la final con Huracán para lograr el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino. La acarició con la derecha por arriba de la barrera y se metió en el ángulo. Ojeda, esta vez, se quedó parado sin poder hacer nada. Un gol que se gritó con el alma.Con desesperación, Passarella puso al Roly Zárate en el lugar de Villagra. A todo o nada era el lema. No se acercaba al arco con muchas ideas, y eran más arremetidas individuales que jugadas armadas en conjunto. Ponzio era uno de los que se cargaba el equipo al hombro. Se animaba a darle de cualquier lado, pero la pólvora estaba mojada. Fernández también buscó el empate y Monasterio la rechazó. Todos iban al ataque, mientras que los locales se refugiaban contra su arco. Defendían el triunfo histórico a pura garra. Desde las tribunas bajaba el apoyo de un estadio colmado, que celebraba antes de tiempo. Ni los cuatro minutos de descuento que dio Beligoy le permitieron a River igualar. Así, San Martín se llevó tres puntos de oro y el Millonario una derrota que duele, y mucho. Los fuegos artificiales del final, una muestra de que San Juan está de fiesta.
Olé